De Ezcaray a las faldas del pico San Lorenzo
Buscando subidas fuera de ‘mi base’ en el Pirineo aragonés, di con una propuesta de ruta interesante, alrededor de la sierra de la Demanda y la provincia de La Rioja. La Demanda Cycling. Buscando dentro de las cinco etapas que proponen en su ‘Ibérica Norte’, llegué hasta el punto más alto de la ruta completa, una pista forestal que atraviesa las laderas del pico de San Lorenzo. Investigando un poco más, vi que también era la subida más larga de su propuesta de viaje, así que sin mucha más información que un track a seguir, para allí que me fui.
El puerto en sí, da comienzo en Ezcaray. Tierra de vino para un defensor a ultranza de la cerveza, me daba la sensación de estar «Fuera de lugar» (temazo y disco de mismo nombre del gran Rosendo Mercado). Encontré conexión con el pueblo tirando de memoria. Me vino (ojo que manera de hilar las cosas) a la cabeza un recuerdo de hace años, durante un viaje con la familia, esos que a última hora encuentras un hueco para meter la bici de carretera al maletero (en realidad el hueco ya estaba antes de empezar a cargar el coche). Ascendí los puertos de Valdezcaray y la Cruz de la Demanda (además de Moncalvillo, pero eso es otra historia), y me quedó muy buen sabor de boca, sobre todo con este último. La zona era bonita, eso lo sabía. También era solitaria, cosa buenísima para el ciclista (por lo menos en mi caso). Lo demás, serían sorpresas a descubrir según fuera pedaleando.
El primer tramo de la subida se hace por asfalto (primera sorpresa). Algo menos de ocho kilómetros picando suavemente para arriba hasta llegar al refugio de Bonicaparra. Refugio libre y muy digno, ya que fue rehabilitado por la gente de Refugios Libres Dignos. Mis respetos siempre, por la labor que hacen estas PERSONAS (con mayúsculas). Podría decir que también fue una sorpresa, pero ya lo sabía de antemano. Lo que si fue un sorpresón, es el hayedo por el que transcurre esta pista asfaltada, es de cuento. Precioso y con tráfico casi inexistente.
Dejando atrás el asfalto y el refugio, el terreno se abre, el camino se hace tierra, y las hayas dejan paso a los pinos. La pendiente sube considerablemente en esta zona, rozando el 10% durante dos kilómetros seguidos de camino en lo que es el tramo más duro del puerto. Podrás descansar las patas, una vez coronado el collado de Marrulla. Kilómetro y medio de bajada que vas a agradecer seguro.
Volviendo a pisar asfalto, llegas a la base de la estación de esquí de Valdezcaray, después de unos kilómetros muy cómodos de suave pendiente. La carretera, aun luce con pintadas del último paso de la Vuelta a España. Un ataque sorpresa, en la subida a este puerto, le valió a Vingegaard para terminar ganando la carrera en su edición de 2025. Hacia 13 años que no llegaba un final de etapa por estos lares, allá por 2012. Fue muy popular a finales de los 80 y principios de los 90, llegando en cuatro ediciones consecutivas, 1988, 89, 90 y 91.
Pasando el parking de la estación, vuelves a dejar el asfalto y regresas a la pista de tierra. Algo menos de 3 kilómetros rozando el 8% de media, te van a recordar que has venido a sufrir. Camino ancho y con algo de piedra suelta, vas a tener la sensación de que tu bicicleta no avanza, por lo menos hasta que pases el cerro Turraguas.
A partir de aquí, a disfrutar. La pista sigue siendo ancha y con algo de piedra, pero la pendiente baja considerablemente y el terreno se termina abriendo por completo. Vistas aéreas muy guapas a tu derecha según vas ganando altura. La mole del cerro de San Lorenzo, va a quedar siempre a tu izquierda, rodeándolo mediante el paso por el collado de las Tres Cruces y llegando a la cima del puerto, por encima de los 2000 metros de altitud. Después de casi 27 kilómetros de subida, la cerveza (en mi caso) está más que merecida.






