De Oto al Tozal del Pueyo
Estás en Oto, pueblo pegado a Broto, que es el municipio al que pertenece. Si seguimos la secuencia de pueblos, el siguiente se llamaría ‘O’ (perdón, ya vamos al puerto). Lo primero que se me pasó por la cabeza al llegar a Oto, fue el conductor del autobús escolar de los Simpsons, para que mentir. Me dio por mirar como se escribía el nombre del personaje, y resulta que es con doble t (parece que la cosa no mejora, venga a por el puerto).
Puerto tirando a corto, apenas algo más de 7 kilómetros, pero bastante duro. Los primeros 5 kilómetros y medio rozan el 11% de media. ¡Telita con el asunto! Con todo, se podría decir que no es puerto muy difícil de subir en lo físico (aquí me van a pitar los oídos), porque dibuja un perfil muy constante. No hay grandes repechos dentro de las altas pendientes, que se me entienda.
Vas a pedalear por una pista de tierra de principio a fin. En perfectas condiciones durante toda la subida, exceptuando el último tramo que está algo más trillado, y la tasca se apodera del camino marcado. Pero eso lo dejamos para el final, porque antes tienes un largo y merecido descanso, donde puedes coger la opción del desvío de Yosa, y acercarte a conocer el despoblado.
Yosa de Broto, contaba con 63 habitantes censados en el año 1900. Los dos últimos lo deshabitaron en 1970, a causa de la falta de agua corriente y energía eléctrica, unido a su complicado acceso. Pedalear por un despoblado siempre es especial. Personalmente, me gusta jugar a imaginar las vidas de sus antiguos habitantes e intentar ponerme en su lugar. Lo mismo te suena mal, pero me mola preguntarme cosas. La imaginación, en este mundo donde todo se comparte, es de las pocas cosas que tenemos para nosotros mismos, y además es gratis. No dejes de imaginar (y ‘fracesitas’ de estas guays ya no suelto más).
De vuelta a la subida, ‘sólo’ te queda el último repecho. Aquí el reto, es conseguir llegar al tozal sin echar pie a tierra. ‘Tozal ‘, que no es otra cosa que la cima de una montaña (sin llegar a ser un picacho). La parte más alta de un monte (generalmente redondeado), que destaca sobre lo demás. Así lo llamamos en Aragón.
Revisando las fotos que tenía del puerto, me sacó una sonrisa recordar que subí a este sitio (y a alguno más) con José, un señor bien majete y que encima es de mi pueblo (Fuentes de Ebro). No sabía de su existencia hasta que nos encontramos por casualidad en lo alto de una puyata pirenaica y desde entonces, hemos compartido alguna que otra ruta. Tiene narices que dos tíos de tierra plana y del mismo sitio, se conozcan a casi 2000 metros. Andar en bici también tiene estas cosas.





