De Puyarruego al collado de Vio
Subida al precioso collado de Vio desde Puyarruego por ‘carretera’ (por llamarlo de alguna manera, porque la cosa casi empieza a estar de gravel). Se le puede considerar como el paso alternativo a la bonita ‘carretera del Cañón’, cuando esta está cerrada por desprendimientos (que suele ser cada poco tiempo). Puerto tirando a ser largo, con unos primeros kilómetros picantes y una segunda parte más llevadera, ganando altura a escalones.
Saliendo de Puyarruego, había que echar una charradica con Lucas antes de empezar a dar pedales (aunque sólo subir al pueblo ya da para romper a sudar, vaya tachuela). Era finales de mayo y estaban preparando la ya mítica bajada de nabatas por el Cinca. Echamos un pequeño ratico bien majo entre cosas de nabatas y preguntas de pistas forestales a la gente de la zona.
Bien maja también fue la subida del puerto con Germán, ciclista de Ainsa que me encontré en las primeras rampas del asunto. Me contó que era adiestrador canino, dentro de los bomberos de la provincia de Huesca. Eso quiere decir, que ‘entrena’ perros para que puedan encontrar personas vivas en un incendio, bajo escombros, o cualquier situación extrema. Me quedé con cosas curiosas y que no me había dao por pensar, como que no premian a los perros con comida, porque si lo hicieran (y por poner un ejemplo) en una situación del derrumbe de una casa, irían antes a por la comida de la nevera que a por la persona a salvar en cuestión. Mis respetos para Germán y su labrador. Un abrazo grande también para Bruis, mujer de Germán y ciclista bastante más friki que yo (esto me lo dijo tu marido). No dejéis nunca de pedalear y disfrutar de los Alpes este verano.
Estas cosas las cuento porque me parecen bastante más importantes que decir que he subido el puerto a 18 kilómetros por hora de media y a una potencia de 180 watios (por hablar de algo de lo que no tengo ni idea). Hay que saludar, charrar, preguntar y escuchar encima de una bici, que te llevas cosas mejores que mejorar tus datos.
La subida en si (y por hablar también del puerto), empieza en el puente sobre el río Bellos, pasando por el camping de Puyarruego. Mediante curvas de herradura y dejando la Peña Montañesa a tu espalda, vas ganando altura rápidamente en unos primeros kilómetros que superan el 7% de pendiente media (este dato si me parece importante).
Pasado este tramo, como decía antes, pasas de una pendiente constante a subir a escalones. Aunque hay algún tramo más exigente, no te va a dar la sensación de sufrir demasiado de aquí a la cima (a no ser que el sol esté alto y cascando bien, que entonces me pitarán los oídos).
Pedaleas por la pared izquierda que excavó en su día el río Yesa, si cogemos el curso del mismo como referencia. En su pared derecha podrás distinguir el pueblo de Morillo de Sampietro. Después de pasar por Buerba, llegas a la cima del puerto. Si levantas la cabeza podrás ver la silueta del Cañón de Añisclo y los Treserols asomando. La imagen es brutal.
Si el puerto es bonito de subir y la cima es un espectáculo, ¿cómo podría mejorar la historia?. Pues con un bar en la cima, como el que tienes aquí. La birra y las tostadas de pan de hogaza, tomate, aceite y jamón como si les sobrara que me cascaron, me supieron a gloria.





