De Arguisal a Punta Güe
Estás en Arguisal, concretamente en el inicio de la carretera que te acerca al pueblo, desde la carretera nacional que une Sabiñanigo con Biescas. Más concretamente, estás entre los pueblos de Senegüe y Escuer, en la llamada Tierra de Biescas y en lo que se cree que fue la morrera de un antiguo glaciar que bajó del valle de Tena, hoy en día atravesada por el río Gállego (Galligo). Aquel río que viene de la Galia (nace en la frontera del Portalet y de ahí su nombre).
Los primeros 400 metros, se hacen por la carretera de acceso al pueblo que te comentaba antes. La historia empieza picando. Algo más de un 10% así de primeras, te viene el tortazo casi (y sin el casi) sin calentar. Dejando atrás el asfalto y ya pisando tierra, y dejando también el pueblo de Arguisal a la derecha, la cosa suaviza bastante y te deja coger algo de aire para lo que queda por subir (que prácticamente es casi todo el puerto).
A partir de aquí terreno pestoso, con bastante agujeros, ramas, marcas de rodadas y huellas de máquinas que bien podrían hacer del puerto un fuera de categoría. Recomiendo no subir si el día de antes ha llovido, pegamento puro. Supongo que será (y hablando sin saber) por eso de que el suelo es más ‘arcilloso’. Algo bastante normal en ‘Tierra Baja’ e inexistente en las pistas más altas del Pirineo, a mayor altitud, ya que la piedra ayuda bastante a filtrar. Puede caer la mundial, que a los treinta minutos de darle el sol ya no tienes ni barro (igual estoy exagerando un poco).
Por animarte un poco más a subir a Punta Güe por esta vertiente (que te lo estoy pintando muy negro, pero dale una oportunidad a esta puyata que bien la merece), recuerdo subir un día pasando vacas, como si se tratara de un ejercico de habilidad de esos que tienes que ir esquivando conos. Si tenemos en cuenta que gran parte de la subida la pista serpentea por un pasillo de arbusto y pequeño arbolado, hace que el asunto se ponga interesante al no tener escapatoria posible para rodear al ganado.
La parte curiosa de la subida, es que te vas a comer más curvas de herradura que en Alpe d’Huez. 27 aquí, por 21 que tiene el mítico puerto alpino. Un auténtico muelle visto en el mapa, donde hace un dibujo muy bonito. Esto suele indicar que lo que estas remontando es una montaña literalmente, y no un valle, donde las curvas suelen ser más escasas.
Poco antes de los 10 kilómetros de ascensión, tienes un giro a izquierdas, dejas atrás las curvas, y el terreno se abre completamente, dejando unas vistas panorámicas muy espectaculares. El camino también pasa a estar en perfectas condiciones. La peña Oroel a la derecha. A la izquierda un balcón a la Tierra de Biescas, con Treserols de fondo y de frente Punta Güe, la cima. Ahora ya te estoy pintando mejor la historia, lo mismo hasta terminas subiendo.
Pequeña bajada y último tramo del puerto, el más duro, pero que te aseguro que lo harás con una sonrisa en la boca (me van a pitar los oídos), sabiendo que tarde o temprano vas a volver a este rincón de los Pirineos (recuerda que también puedes subir desde Senegüe).





