De Isín y Villanovilla a la Caseta Lapazal
Vamos a unir el valle de Acumuer con el de la Garcipollera con este puerto poco conocido y menos aún transitado. Por aquí pasan más vacas que ciclistas (y que personas). Terreno salvaje, pero 100% ciclable (aunque estoy convencido que por lo menos un par de veces echarás pie a tierra, y te acordarás de mi de una manera que harán que me piten los oídos). Auténtico Pirineo aragonés.
Tenemos entonces, dos vertientes para una misma subida, que se unen y terminan compartiendo camino a la altura del collado Ocals (punto de paso y cambio de valles), por encima de los 1500 metros de altitud.
La vertiente este, sale de la carretera de Acumuer, justo antes del desvío de Isín junto al barranco de Bolás. Terreno tirando a pedregoso y con algún que otro tramo picando que te hará romper a sudar en estos primeros kilómetros. Pasas por el despoblado de Asqués, antes de llegar al collado Ocals.
La vertiente oeste, comienza en la mítica pista de acceso a la Garcipollera, justo debajo del pueblo de Villanovilla. Tras un cómodo inicio de pendientes bajas, por pista ancha y en buenas condiciones (pasando por el despoblado de Acín y cruzando el río Ijuez), coges un desvío a derecha y las condiciones cambian. Camino algo más trillado (pero sólo un poco, no asustarse) y pendientes tirando a ser altas (sin llegar a ser exigentes, tampoco asustarse).
Una vez en el collado, y con el puerto ya compartido, toca subir a uno de esos sitios en los que parece que no pasa el tiempo. Caminos de esos que no van a ninguna parte y no ves prácticamente nada (ni a nadie) que te haga diferenciar si estás en el siglo XXI o en el XX. A mí estos sitios me parecen pura fantasía. Como curiosidad, la última vez que pasé por aquí, me encontré con un senderista de esos de mochila gorda y metros de cuerda colgando, y me dio la impresión de que los dos nos asustamos al vernos.
Volviendo a la bici, vas ascendiendo por lo que parece un cortafuegos, cresteando por la frontera entre la Jacetania y el Alto Gállego, con el valle de Acumuer a la derecha, y la Garcipollera a la izquierda. Por datos no será. Si quieres otro, y por quitarle belleza al asunto, tendrás que pasar un repecho bastante largo que llega al 25%, con bastante laja y pedruscos varios que te harán complicado seguir encima de la bici (no todo van a ser risas).
Pasado esto, y cuando parece que vas a hacer cima a cielo abierto, entras en el Pinar de las Fajas. El terreno se cierra y los árboles refugian del sol a ciervos, corzos y gente que no sabe qué hacer y pasa por allí con la bici. Zona muy curiosa y un regalo en los días que el calor aprieta. Pasado el pinar, la pendiente baja bastante y a lo lejos se ve el refugio, con La Partacua a su espalda y Collarada a su izquierda. Volviendo a terreno abierto, toca disfrutar de las vistas y llegar a la cima hecho un asco, y feliz al mismo tiempo.
El nombre del refugio no lo sabía hasta hace poco. No conseguía encontrarlo por ninguna parte, no salía en los mapas. Se me ocurrió preguntar por redes y conseguí respuesta. Caseta de Lapazal o caseta Chilica (como se le conoce en la Garcipollera). Gracias Iván, Germán y Jaime (si tu padre te cuenta algo más sobre este sitio ya me dices). Son de las pocas cosas buenas que sacas de las ‘tan necesarias’ redes sociales.








