La Calcenada, ‘Darle la Vuelta al Moncayo’
Hay veces, que al recordar ciertas cosas se te dibuja una sonrisa en la cara. Me pasó hace no mucho con la historia de la ‘Calcenada’. Aquella mítica prueba que nació a principios de siglo XXI, como un “llamamiento a las gentes para que conocieran este rincón” y volver a poner a ‘la cara oculta del Moncayo’ en el mapa. “Calcena, esa gran desconocida”.
La despoblación pegaba fuerte por aquel entonces (y sigue pegando más si cabe) en esta zona, y que mejor que darle visibilidad al entorno, demostrando que un grupo de personas podían andar 100 kilómetros del tirón, en menos de 24 horas y con Calcena como punto de llegada. “Calcena necesita más ideas y menos pesimismo”, titulaba el periódico de ‘El Eco del Isuela’ en diciembre del año 2002. Me parece acojonante (para bien). ¡Mis respetos! Son de la clase de cosas que se te suelen pasar por la cabeza tres o cuatro veces al día, y no terminas realizando (casi ninguna) porque te parecen una auténtica locura.
Hay que ponerse en el contexto y sobre todo en el tiempo de más de veinticinco años atrás. No había trail runners (ni ‘trail andaners’). Solamente ‘locos’, gente que les gustaba salir y estar en el monte, y también gente mayor que les había tocado hacer este tipo de cosas por necesidad, y que no entendían como en esos tiempos y con avances significativos en los medios de transporte, se podía hacer por entretenimiento. Aquí me parece importante recordar (ahora que coges el coche para ir al gimnasio) la vida de tantos de nuestros mayores, ‘obligados’ muchas veces a recorrer grandes distancias a pie por principios tan básicos como alimentarse o ir al médico. Recuerdan algunos del pueblo que en tiempos, bajaban a contratar las vacas de fiestas a Tauste andando y volvían en el día (el primer intento de Zaragoza hasta Calcena a pata y en homenaje, me cuentan que vino por aquí). El reconocimiento a todo esto, también hizo que naciera esta prueba.
En su primera edición, cogiendo un poco el ejemplo de la ‘Jorgeada’ (de Zaragoza a Huesca pateando) que también daba a luz por esas fechas, se salía de Zaragoza y pasando por Rodanas se llegaba a Calcena completando 100 kilómetros a pie (también lo harían personas en bici). De los doce caminantes que participaron en la historia, nueve consiguieron llegar a destino (un porcentaje bastante alto), demostrando que se podía con el reto. La imagen que seguramente te venga a la cabeza, serán personas con cuerpos aparentemente preparados para el esfuerzo físico intenso, vestidos de licra y con barritas y geles energéticos en los bolsillos. Nada más lejos de la realidad, es todo lo contrario y simplemente eran personas (cosa que le da un aire más épico, pasados los años).
Con esa ilusión y buscando el emblema del Moncayo como telón de fondo, se cambió el recorrido para la segunda edición de la Calcenada, que es el que se mantuvo (con algún que otro pequeño cambio) hasta el fin de sus días. “Tienes una montaña, y le das una vuelta”, implicando así a todos los pueblos de los alrededores del Moncayo. Cuentan que todo se gestó “merendando en una bodega”, que lo mismo fue en alguna de las míticas bodegas en cerro de Calcena, aquellas que estaban (y están) excavadas en la roca y la tierra al lado del pueblo. Así de fácil, y así es como nacieron los ‘104 k’ representativos de la prueba con Calcena como inicio y final de ruta. En lo práctico, tan fácil no fue, ya que el Patronato del Parque Natural impedía la entrada del recorrido dentro de sus límites. Hubo que rascar para diseñar un recorrido razonable en distancia y desnivel, bordeando el Parque en su totalidad con la única excepción de la incursión de algo más de tres kilómetros en la zona del Tablado, donde no había más opciones viables de paso.
Hay que recordar, que no era una carrera, ni tampoco una competición, sólo una forma (muy curiosa) de volver a llenar de vida y de gente, esta zona a caballo entre las provincias de Zaragoza y Soria.
Lo de “a caballo” es curioso (y literal), porque también se terminó haciendo el recorrido a lomos de estos animales. Lo podías hacer andando, corriendo, en bicicleta de montaña, o a caballo. Siempre fue en agosto, coincidiendo con las fiestas del pueblo, aunque en años posteriores se hicieron excursiones más cortas en otras fechas del año. Se valoró adelantar la marcha oficial a los meses menos calurosos de primavera, pero la gran demanda de voluntarios unido a la poca gente que ya quedaba en el pueblo, ‘obligaba’ a su realización en las vacaciones de verano. ¡A sudar se ha dicho! Cada vez eran más los participantes, en un recorrido con difícil comunicación rodada entre pueblos y bastantes abandonos. A todas esas personas que abandonaban, había que sacarlas del punto donde ponían fin a su ruta, y la implicación de la gente de la zona tenía que ser máxima (como así fue). Muy recordado fue la gran cantidad de coches que hicieron falta a la salida de Litago, en la segunda edición de la prueba (primera en la zona del Moncayo). A mediodía, después de un plato de pasta, con el sol cayendo a plomo y a los pies de una subida, la cantidad de abandonos (sobre todo ciclistas) fue más que notable. Quedaba demostrado que la Calcenada no era nada sin la ayuda de sus voluntarios (además de que si querías completarla con éxito, había que traer ‘un mínimo’ de preparación física).
Con el constante crecimiento (en todos los sentidos) de la historia, se consiguió que se balizara un sendero de Gran Recorrido (GR-260) denominado como “Vuelta al Moncayo – Calcenada” en el año 2009, y en el 2013, se declaró a la Calcenada como Actividad de Interés Turístico de Aragón. ¡Poca broma todo esto! La ‘profesionalización de la actividad deportiva’, (por así llamarlo, aunque también podríamos denominarlo como el incremento de campeones y campeonas del mundo) y la llegada del ‘mundo senda’ a este tipo de pruebas (donde es ‘imprescindible’ la inclusión en más del 70% del recorrido de las mismas), probablemente fue lo que terminó de apagar este bonito sueño en los años posteriores (sin olvidar el gran problema logístico de su organización y la pandemia de la Covid-19 de por medio). Lo que te acabo de decir de las sendas era un ‘pequeño chiste’ y no una obligación (aclarado por si acaso).
Personalmente, recuerdo participar de esta fiesta un año (aún estoy dudando de si lo hice en dos, tanta cabeza y tan poca memoria a veces), y hacer el recorrido entero por mi cuenta en otra ocasión (que serían dos contando el que acabo de hacer justo antes de escribir este texto). Me flipaba eso de darle la vuelta a una montaña, más aun, siendo tan emblemática como el Moncayo. El carácter festivo (llegar a un pueblo en fiestas) y no competitivo de la prueba (odio los dorsales con crono) también me gustaba. Con el tiempo, y gracias a Antonio, calcenero y ciclista (por ese orden), he podido conocer más acerca de la identidad de la prueba, su carácter cultural, y la implicación de la gente por defender, preservar, y visibilizar el patrimonio de su territorio, que muere si no hay nadie para poder disfrutarlo.
Lo menos que puedo hacer como friki de las subidas (y tantas otras cosas), es hacer unas gráficas de los puertos por los que pasaba la Calcenada (son cinco, aunque repechos hay unos cuantos más), además de un texto con datos y curiosidades que me va contando Antonio (que son unas cuantas), y cosas que se me pasan por la cabeza a modo de homenaje. Lo primero porque me hace ilusión, y con eso a cualquier sitio, y lo segundo porque siento que la historia lo merece.
Y por último y no menos curioso, los 104 kilómetros y 2750 metros de desnivel anunciados, no llegaron a ser más de 100 y 2400 en la realidad (como si eso aquí fuera importante). Pero imaginándome el trabajo que tuvieron que hacer para conectar por pistas el recorrido, con mapa físico y sin Google Maps (esto mola seguir haciéndolo), prueba error y con el cuentakilómetros de un coche, y los aparatos de medición que tendrían (o les dejaran) para dar por finalizada la historia, bastante apañadico les quedó. Cómo me hubiera gustado ver por un agujero la creación práctica sobre el terreno de esta maravilla. Fan absoluto de los primeros perfiles de ruta y diseño de mapas del recorrido.
PASO A PASO
- Km 0: Calcena
El origen de todo. De aquí se sale y aquí se acaba. Recorrido tirando a duro, pero no tanto como el trabajo de carbonero, que tan de moda estuvo por estos lares hasta finales del siglo XIX y principios del XX. La sobreexplotación de los montes y tala masiva de sus árboles, además del rápido avance de los combustibles (electricidad, gas, etc), hizo que desapareciera este curioso y sobre todo sufrido oficio. Así que no te quejes, ¡y a dar pedales! Otra cosa que podrías hacer aquí es escalar (que será por rocas) o tirar de vía ferrata, pero eso daría para otra historia.
- Km 6,2: Purujosa
No sé como llegarían aquí los trilobites de Purujosa (aunque si te da por buscar tienes un documental sobre ello), pero tú has llegado como nuevo después de unos primeros kilómetros en ligera subida, por una carretera que más bien parece una alfombra (asfalto reciente). Los fósiles de trilobites hallados en la zona del Tablado del término de Purujosa, datados en unos 500 millones de años de antigüedad, destacan a nivel mundial por adoptar una posición defensiva y tener numerosas marcas de depredadores, en un tiempo anterior al que se pensaba hasta su descubrimiento. ¡Poca broma! Al collado del Tablado, por cierto, te va a llevar le recorrido precisamente.
- Km 12,2: collado del Tablado
Primer aviso serio en lo que a esfuerzo se refiere. Puede sea el puerto más duro de todo el recorrido (aunque seguro que me pitan los oídos cuando estés a mitad de ‘La Tonda’). Dejando atrás el curso del río Isuela (de mismo nombre que su tocayo de Huesca), y pisando tierra con zonas de bastante piedra suelta, te vienen tramos con desniveles que llegan a rozar el 20%. La sudada está garantizada (no sé si te dará para buscar los trilobites de los que te hablaba antes). Como curiosidad, la cima te hace cambiar de comarca, provincia, y comunidad autónoma (y lo mismo también de ánimos cuando veas que el terreno ahora pica para abajo). “A volaaaarrrr”, que dice mi hija (la ‘Patrulla Canina’ está haciendo mucho daño entre padres y madres primerizos).
- Km 15,5: Casa del Tablado, Casa del Laurentino, o Casa de Abajo
Ya en tierras sorianas, y en rápida y abierta bajada siguiendo el curso del río Manubles (que casi ves nacer), llegas a la Casa del Tablado. Muy curiosa, sobre todo lo que aún queda de su puerta de entrada. Transcribo directamente un texto de Alberto Jiménez de Borobia sobre la casa, porque no me atrevo ni de lejos a describirla mejor. “En la segunda mitad del siglo XIX los 16 quintos de la Dehesa de Tablado fueron divididos por sus propietarios, los señores Sigler (terratenientes de la aristocracia harinera de Valladolid que la habían comprado a los Mariscales de Castilla en México en 1860) en 5 haciendas de colonato que arrendaron, y cuyos colonos empezaron a roturar tierras para cultivo. Una de ellas fue la Casa de Tablado, Casa del Laurentino o Casa de Abajo. También llamada Casa Principal, pues era la principal casa de Tablado. En realidad, se trata de dos casas dónde vivían dos familias. Fue quemada varias veces, durante las ocupaciones de Tablado. Ya existía en el siglo XVI, aunque por alguna razón también sufrió algún incendio y fue reconstruida. Algunos autores le atribuyen un origen como venta medieval. Lo cierto es que está junto a un yacimiento arqueológico romano. Es curioso el ábside semicircular de la casa de atrás.” Por terminar con esto, también he leído nombrar a esta casa como ‘Casa del Rojo’, así que por nombres no sería.
- Km 20: Borobia
Al pueblo llegas pisando asfalto donde antes había tierra, ‘gracias’ a las minas de magnesita de Borobia. De reciente construcción y explotación, el continuo paso de camiones aceleró su reciente asfaltado. Se extrae carbonato de magnesio, que por lo que se ve, es muy codiciado por la industria (cosa de lo que no tenía ni idea). Su explotación, creó mucha controversia por las posibles afecciones al río Manubles y su entorno. Como curiosidad (que las curiosidades sí que molan), en los alrededores del pueblo también había otra mina explotada ya por celtíberos y romanos de la que extraían hierro y ocre rojo. Cerrada a finales de los ochenta, hoy en día está inundada formando una bonita laguna. Curiosamente (por seguir con las curiosidades) y cambiando totalmente de tema, el primer observatorio astronómico abierto al público en España fue el de Borobia. Su director es Alberto (el mismo que te ha contado más arriba lo de la casa del Tablado).
- Km 33,2: Cueva de Ágreda
De Borobia a Cueva de Ágreda, se llega atravesando por en medio las sierras de Toranzo (a la izquierda) y Tablado (a la derecha), en lo que parece un llano de esos que no deja de picar para arriba. Tanto que cuando lo miré después en el perfil del Garmin, por poco le hago otra altimetría. Aquí el camino transcurre bajo seria amenaza de mastines (que no llegaron a aparecer) por las parideras que vas dejando atrás en el camino. Unas en funcionamiento (pocas) y otras en aparente decadencia. Leyendo sobre el tema, resulta que Borobia llegó a tener 50 pastores entre finales del siglo XIX y principios del XX, y más de 12000 cabezas de ganado ovino. Como para ponerte a contar ovejas.
- Km 37,1: Canto Hincado
Saliendo de Cueva de Ágreda, afrontas la segunda subida seria del recorrido, para llegar al punto más alto del mismo. “La cima Coppi”. Por cierto, Cueva de Ágreda, debe su nombre a una cueva que se ubica al lado del pueblo. Poblada de estalactitas y estalagmitas, además de numerosas especies de murciélagos (lo que me ha costado no poner murciégalos no lo sabe nadie). Cuenta la leyenda que era la morada del gigante Caco, al que Hércules sepultó bajo el Moncayo, por haber robado sus bueyes, y de ahí puede venir el nombre del monte (“Mon Caco” o “Monte de Cayo”). Otra versión cuenta que su origen puede estar en el latín, “Mons Caunus o Mons Chaunus”, que viene a ser “monte cano” o “monte blanco”, por aquello de la nieve en sus alturas. Por añadir una versión más, de la época romana, “Mons Caius”, que quiere decir “monte de Caio”. Volviendo al puerto, la subida al Canto Hincado es corta pero exigente, con dos tramos preciosos de pendiente bastante alta y prolongada. Muy fotogénica la subida y preciosa la bajada, con vistas totalmente aéreas a la zona de Ágreda.
- Km 43: Hayedo de Peñarrajada
Qué bonito es siempre pedalear por un hayedo. “Fabar” se les llama en el Alto Aragón. Desconozco si tienen otra denominación por estas tierras. Concretamente, este del Moncayo es uno de los más meridionales (que está más al sur, fíjate si habré escuchado veces esta definición y he tenido que buscar lo que significaba) de Europa. Una auténtica maravilla de sitio, que además te hace pensar en la variedad de paisajes que engloba el recorrido de la Calcenada, y lo que puede llegar a cambiar según la época del año que te dé por pedalearla.
- Km 51: San Martín de la Virgen del Moncayo
Prácticamente estás a mitad de la ruta, donde has llegado tras una larga y cómoda bajada. Aquí se celebra, a final del otoño, el festival de rock “Moncayo Music Fest”, que si no me equivoco ya va por su decimocuarta edición en este 2016. A tope siempre con este tipo de eventos, que defienden la música y a los artistas de verdad. Muy importante esto en los tiempos que corren, donde todo son voces enlatadas, textos y melodías creadas por una ‘inteligencia artificial’, y no hace falta ni saber tocar un instrumento para llegar a la gente. Saliendo del pueblo y volviendo a la bici (donde todo se ve de otra manera), pasas al lado del curioso ‘Bosque Encantado’, donde te será muy fácil ver rebollones, robellones o níscalos (llámalos como quieras), pero muy difícil cogerlos (esto lo entenderás cuando los veas). Casi sin darte cuenta, aunque picando para arriba, llegas al mirador de la Cruz. Sitio donde parar a hacer fotos, con la silueta del Moncayo de fondo.
- Km 56: Lituénigo
Aquí también llegas en bajada, aunque algo más incómoda que la de antes en San Martín, ya que tienes algún que otro pequeño repecho. Vas a pasar cerca de una carrasca centenaria, ejemplares de los que cada vez quedan menos. Si te da por pasar por el pueblo el primer sábado del mes de julio, darás con la ‘Feria de Oficios Perdidos’ (fiesta declarada de Interés Turístico de Aragón, así que poca broma). La historia comienza en el castillo con la lectura del pregón, bajo música tradicional aragonesa. Labores de siega, trilla y trabajos de tierra con tracción animal (que visto así, lo mismo te apetece volver a subir el Tablado por su otra vertiente). La fiesta sigue a lo largo y ancho del pueblo con hilanderas, la colada, el jabón, el herrero, el cantero, el estañador, leñadores, cesteros, alfareros, colmeneros y así, hasta más de cuarenta antiguos oficios, representados por personas que aún se dedican a ellos o gente que no quiere que caigan en el olvido. A mí este tipo de celebraciones me flipan. Me viene a la mente la voz de ‘Eugenio Monesma’ explicando cualquiera de estas cosas. Otra fiesta (también declarada de Interés Turístico de Aragón) celebrada aquí, es el “pesaje de los niños”. Suelen participar bebes nacidos en el pueblo o con alguna vinculación a él, pero está abierto a todo el mundo. Se coloca al ‘crio’ en una báscula y se le da a la familia su peso en trigo. Esto se hace para San Miguel, el último domingo de septiembre. A ti (que estás leyendo este texto) seguramente te pese más la cabeza que lo que pueda pesar el recién nacido. Así que a seguir dando pedales hacia Litago.
- Km 59,2: Litago
‘Los toganes de Litago’. Ojito a este tramo que va de Lituénigo a Litago, que ya te digo yo que engaña. Si miras el perfil del mapa verás tres piquitos pequeños que no te van a suponer un gran esfuerzo (vas a pensar). Error, es una trampa. Son tres ‘repechacos’ de narices que te van a dejar las piernas en escabeche. Picos de pendiente que van de altos a muy altos (tanto en subida como en bajada), en un terreno de piedras, pedrolos y regachas. Mis respetos para estos toboganes de Litago (o de Lituénigo, que no sé de donde están más cerca), que personalmente no me los esperaba ahí en medio de la ruta y me gustaron bastante. Si los miras con mentalidad de ‘vaso medio lleno’ lo mismo los ves hasta divertidos. Lo que también me mola bastante son los nombres de estos pueblos, tanto de Litago como de Lituénigo. Desconozco su origen pero por su pronunciación, parecen tener algo en común.
- Km 64: Alto del Altirón y central de Morca
Tercer puerto de la ruta y seguramente la subida más fácil de escalar que te vas a encontrar. Visto en la gráfica, tiene pinta de helado de corte, o de ‘frisel’ (esta definición es para cafeteros) que decimos los maños, con un kilómetro asfaltado al principio y otro al final y de tierra en la parte central. Muy llevable, únicamente tiene un tramo pequeño algo más exigente. Hay un punto en la subida que se deja ver el castillo de Trasmoz, del que cuenta la leyenda que se construyó en una sola noche. Trasmoz, es el único pueblo de España oficialmente excomulgado y maldito. Todo esto viene de siglos atrás, en la Edad Media, y está relacionado con temas de dinero en impuestos y leyendas de brujas y aquelarres. Cada mes de julio celebran la ‘Feria de la Brujería y Plantas Medicinales’ que este 2026 van por su XXIV edición. Volviendo a la bici, y una vez pasada la cima del puerto, te encuentras con la central hidroeléctrica de Morca. Se ubica en el barranco de mismo nombre, dentro del término municipal de Añón de Moncayo. Es punto de partida de numerosas rutas senderistas, incluida la más mítica de la zona como es la ascensión a los 2315 metros de la cima del Moncayo. Como dato, en septiembre de 2005, la central fue objetivo de un atentado de ETA, estallando un pequeño artefacto que no provocó daños ni víctimas.
- Km 69,7: Añón de Moncayo
Aquí no llegas a entrar, ya que rodeas el pueblo por su parte noreste, cruzando el río Huecha por un bonito puente medieval. Un buen punto donde coger agua, es el merendero que hay junto al río, justo antes de cruzar el puente. Al lado del merendero se encuentran las conocidas como ‘Cuevas de Añón’ o ‘Cuevas del Rey’, que constituyen un hábitat importantísimo para diversas especies de murciélagos cavernícolas (no me digas que no mola esto). Dejando atrás Añón de Moncayo, y también Alcalá de Moncayo (aquí todo gira en torno a esta montaña), vas camino del cuarto puerto del recorrido, el collado Negro o de Añón (aunque curiosamente, se encuentra en el término municipal de Talamantes).
- Km 79: collado Negro o de Añón
Pedaleas sobre una pista de asfalto relativamente reciente. Un gran incendio en los alrededores de Talamantes (situado al otro lado del collado) producido en el año 2012 y que obligó a evacuar el pueblo, sacó a la luz la necesidad de crear una vía de escape, para un lugar que sólo poseía una única salida (y entrada) por ‘carretera’. Se asfaltó el paso por el collado de Añón (también llamado collado Negro por el color de la antigua tierra que tenía el terreno), y casi sin dejarlo secar, pasó la Vuelta a España en el año 2014. Contrarreloj individual con salida en Veruela y llegada en Borja. No me quiero imaginar cómo se retorcían los ciclistas con ‘las cabras’ para superar los 700 metros por encima del 13% que tiene esta subida. Si tengo el recuerdo de cómo se retorcía Nairo Quintana, después de el tremendo tortazo que se dio en la bajada del collado, y que le obligó a abandonar una carrera que tenía grandes opciones de terminar ganando. Este nuevo tramo de asfalto (volviendo a la Calcenada), fue el ‘culpable’ de uno de los últimos cambios en el diseño del recorrido de la prueba, buscando la mayor cantidad de tierra posible.
- Km 80,5: Talamantes
Llegas al pueblo en bajada, dejando atrás el collado de Añón y sus bonitas vistas a las míticas ‘Peñas de Herrera’ (también conocidas como ‘Castillos de Herrera’, ya que en la distancia tienen la forma de fortificaciones medievales). Como curiosidad (que ya van unas cuantas), dos de estas cuatro peñas realmente estuvieron coronadas por castillos. Encajonado en el paisaje, y a los pies de los restos de un antiguo castillo del siglo XII (este sigue más o menos en pie) se encuentra Talamantes. Aquí, dentro de sus calles, montaban avituallamiento el día de la prueba. Algunos todavía recuerdan que en las primeras ediciones de la Calcenada (primer o segundo año), coincidió el día del recorrido con una boda. Tuvieron que sacar el avituallamiento fuera del pueblo, pero algún ‘despistao’(que por lo que me cuentan era local) no se enteró de la historia y fueron los mismos novios los que terminaron dando de ‘comer y beber’ al participante. Como se pondría el ‘pájaro’ y que agonía pasaría en el último puerto. Volviendo a la bici, te toca atravesar el pueblo (ahora sí, y lo más seguro que sin boda de por medio) para terminar saliendo del mismo cruzando un bonito puente medieval (otro más). Pisando tierra y mediante otra zona de continuo sube y baja (ojito sobre todo al ‘repechico’ que tienes al pasar por la ermita de San Miguel) que lo mismo podríamos denominar ‘los toboganes de Talamantes’, llegas a los pies de la última y más temida dificultad montañosa, ‘La Tonda’.
- Km 87,5: collado de Valdelubia ‘La Tonda’
Si aquí llegas entero, ya tienes el recorrido en el bolsillo. Todo el camino guardando fuerzas, porque sabías que tenías que subir ‘La Tonda’. Curioso es que se popularizó el nombre de ‘Tonda’, pero en realidad lo que subes es el collado de Valdelubia, ya que el pico de la Tonda como tal, queda algo más arriba y a tu derecha según el sentido de la marcha. Llámalo como quieras, pero la historia es que pica de narices. Más aún con 85 kilómetros en las piernas, y el sol de agosto pegando como un martillo. Una vez arriba, rápida y divertida bajada por una pista juguetona hasta la carretera de Calcena, dejando a un lado las antiguas minas de plata y plomo de Valdeplata. Estas minas hoy en día inactivas, se empezaron a explotar ya por celtíberos y romanos (aunque todo esto te lo contará mejor Antonio, en un libro sobre la minería de la zona que está a punto de ver la luz). Zona minera por excelencia todo esta cara oculta del Moncayo, donde también se extraían minerales como hierro y cobre, además de cuarzo, cinc o bario. Mineral de hierro precisamente es la hematita (cosa de la que no tenía ni idea), y tiene un aspecto bastante parecido al ‘adamantium’ (esto lo vas a pillar sólo si te gustan los cómics y las pelis de Marvel)
- Km 100: Calcena
Fin de recorrido y llegada a un pueblo en fiestas. No se me ocurre mejor final de ruta, la verdad. Si he pensado que este podía ser un buen final de texto. ¿Sabes de dónde viene la expresión de “la cara oculta del Moncayo”? Yo tampoco lo sabía, hasta que me mandaron y leí un extracto de un artículo sacado de “El Eco del Isuela” (aquel periódico del que te hablaba unas páginas atrás). La historia es que para conseguir dinero para las fiestas de Calcena en 1990 (que ya ha llovido), se les ocurrió fabricar y vender unas pegatinas. Sin saber muy bien que poner en ellas, a alguien se le ocurrió la frase de “Calcena, la cara oculta del Moncayo”. Eslogan que triunfó y sigue vigente hoy en día, no sólo para nombrar al pueblo, sino a toda la zona.
DATOS TÉCNICOS DE LA RUTA
- Distancia: 100 kilómetros
- Desnivel: 2400 metros positivos
- Punto más alto: 1484 metros (Canto Hincado)
- Punto más bajo: 740 metros (Lituénigo)
- Tramos más duros: final del Tablado (1 km al 14,1%) y principio de Tonda (2 km al 11,5%)
- Porcentaje asfalto: 37% (37 km)
- Porcentaje tierra: 63% (63 km)
- Porcentaje de paso por provincias
- Zaragoza: 64,8% (64,8 km)
- Soria: 35,2% (35,2 km)
- Porcentaje de paso por comarcas
- Aranda (Zaragoza): 23,7% (23,7 km)
- Campo de Borja (Zaragoza): 10,5% (10,5 km)
- Tarazona y el Moncayo (Zaragoza): 30,6% (30,6 km)
- Moncayo (Soria): 35,2% (35,2 km)
- Porcentaje de paso por municipios
- Calcena: 11,9% (11,9 km)
- Purujosa: 9,1% (9,1 km)
- Borobia: 13,4% (13,4 km)
- Beratón: 2,7% (2,7 km)
- Ólvega: 0,9% (0,9 km)
- Cueva de Ágreda: 7,5% (7,5 km)
- Ágreda: 8,9 % (8,9 km)
- Vozmediano: 2% (2 km)
- Tarazona: 1,7% (1,7 km)
- San Martín de la Virgen del Moncayo: 4,2% (4,2 km)
- Lituénigo: 3,8% (3,8 km)
- Trasmoz: 1% (1 km)
- Litago: 6,4% (6,4 km)
- Añón de Moncayo: 13% (13 km)
- Alcalá de Moncayo: 0,2% (0,2 km)
- Talamantes: 10,4% (10,4 km)
- Trasobares: 2,9% (2,9 km)
- Porcentaje dentro del P.N. del Moncayo: 3,5% (3,5 km)
- Pueblos en ruta: Calcena, Purujosa, Borobia, Cueva de Agreda, San Martín de la Virgen del Moncayo, Lituénigo, Litago, Añón de Moncayo, Alcalá de Moncayo y Talamantes
- Puertos en ruta:
- Collado del Tablado (1364 mts): 5,7 km al 7,7% / 1ªCat
- Canto Hincado (1484 mts): 2,8 km al 6,9% / 3ªCat
- Central de Morca ‘alto del Altirón’ (1017 mts): 5,2 km al 4,9% / 3ªCat
- Collado Negro o de Añón (1009 mts): 1,9 km al 8,8% / 3ªCat
- Collado de Valdelubia ‘La Tonda’ (1155 mts): 3,2 km al 8,9% / 2ªCat
- Fuentes y puntos de agua: en todos los pueblos del recorrido, además de la fuente de las Canalejas, situada en el hayedo de Peñarrajada
- Tipo de bicicleta recomendaba: Aún considerando el porcentaje de asfalto y que todo lo que tocas de tierra son caminos y pistas forestales, recomendaría una BTT rígida (con suspensión delantera) o BTT doble para mayor comodidad. Hay zonas puntuales con grandes picos de pendiente, que se necesita un buen desarrollo para superarlas sin ‘sufrir en exceso’. Casi todo el recorrido está en perfecto estado de revista, pero hay algún tramo con más piedra y pedruscos sueltos que hacen que el paso con una bicicleta de gravel sea más complicado. Que quede claro que esto es una opinión personal y te puedes animar a pedalear con el tipo de bicicleta que quieras (una de carretera sí que te digo que seguro que no).
DATOS DE PARTICIPACIÓN
Adjunto una tabla de la participación en la Calcenada – Vuelta al Moncayo (Gr 260), desde su primera edición (en la zona del Moncayo) hasta la duodécima. Si consigo recopilar datos de las últimas ediciones iré actualizando la tabla.
Se puede observar el crecimiento de la historia año a año, hasta llegar a meter más de 1000 personas en plenas vacaciones de agosto y con una oferta hostelera casi nula. Cuanto menos, cuiroso ya me parece. Mis respetos una vez más.
Los datos que hemos podido encontrar, indicaban también que además de personas de la zona y pueblos de la ‘redolada’ (bonita palabra aragonesa que viene a decir pueblos cercanos con los que tienes conexión o relación), venía gente de casi todas partes de España.
CONCLUSIÓN
Si has llegado hasta aquí, espero que te haya gustado este ‘humilde artículo’. Mi intención al hacer esto, no es otra que la que tenía la gente de Calcena a principio de siglo. Animarte a conocer la zona, ‘la Cara Oculta del Moncayo’. El pueblo de Calcena y todos los pueblos que rodean la montaña. Aquí tienes toda la información posible para hacerlo en bicicleta, pero puedes hacerlo andando, corriendo o a caballo (que lo veo más difícil, pero también podría ser). Sigue el track de la antigua prueba, o invéntate uno alrededor del mismo. Utiliza un día, dos, tres o los que necesites. La historia es que te muevas, descubras el lugar, te pares a charrar con la gente y contribuyas a que estos sitios sigan teniendo vida.






















