De Sesué a la Punta Cogulla
Subida hasta las antenas de la ‘Punta Cogulla’ desde el pueblo de Sesué. Un auténtico puertarraco, lo tiene todo. Por números, uno de los grandes del Pirineo aragonés (en la Ribaborza, y concretamente en la Ball de Benás hay unos cuantos). De esos sitios a los que hay que subir (mínimo) una vez en la vida.
Esta altimetría es fruto de una recomendación (para ser exactos de dos). Algo había investigado por la zona de las pistas de esquí de Cerler, pero siempre tomando el Ampriu como base. No tenía ni idea que se pudiera acceder desde la parte baja del valle, ni mucho menos por una pista tan bonita (y tan perfecta) como la pista de Labert. Así que, Andrés y Joel, “Agradecido” por ello (que cantaba el maestro).
La historia (como decía antes) empieza en el pueblo de Sesué. Después de atravesarlo y andar unos metros por una especie de pista asfaltada, empiezas a pisar tierra por primera vez después de un giro a derechas. Es una pista tirando a estrecha, con algo de piedra pero en buen estado general que te va a hacer entrar en calor con zonas de pendiente que empiezan a ser altas. Comunica con la carretera de Eresué y Ramastué, que es por donde tienes que seguir subiendo.
Carretera en perfecto estado, sin apenas tráfico y con un pequeño tramo de bajada para descansar las piernas antes de lo que te viene por delante. La calma antes de la tormenta (aunque la tormenta aquí está al final, de momento no te asustes). Dejando atrás Eresué, tras una prolongación del asfalto, vuelves a pisar tierra para no dejarla hasta la cima.
Ya me estaba llamando la atención las terminaciones de los nombres de los pueblo ‘ué’. Desconozco el origen y no me aclaro mucho con el tema al buscar información, con que si estás leyendo este texto y me puedes y quieres ayudar, “Agradecido” por partida doble.
Continuando con el puerto, asciendes ahora dirección norte por una pista que se va a mantener nivel supremo de perfecta hasta casi el final de la subida. Puede que sea la pista de alta montaña en mejores condiciones de todo el Pirineo aragonés (lo repito). En esta parte pica lo suyo, eso sí, unos dos kilómetros y medio por encima del 10% de pendiente media.
A partir de aquí es ‘Disney’ (hasta llegar a la zona de la estación). La pendiente varía entre baja y moderada, el suelo (como decía antes) está en perfectas condiciones, y pedaleas por un bosque cerrado y precioso que vas a agradecer cuando el sol pegue fuerte. Subiendo un día entre semana y en pleno otoño, había varios grupos de ‘jubilados’ buscando setas (y no me extraña, porque vaya sitio). También me moló ver varios críos (esto ya de parte tarde, que digo yo que a la escuela habrían ido), practicando descenso por las sendas que mantienen la gente de Puro Pirineo (‘Hors Categorie’).
Si la pista de Labert era Disney, los últimos cinco kilómetros por las pistas de tierra de la estación de esquí son la suscripción premium para los amantes del sufrimiento encima de una bici. Con una media que supera el 11% de pendiente, aquí toca agachar la cabeza y pretar el culo. Aún con todo (repechos incluidos), es un terreno pedaleable porque sigue estando en perfectas condiciones. Una última rampa llegando a la cima me hizo echar pie a tierra (y lo que me jodió, que me patino la rueda cuando ya casi la tenía), ya me cuentas como te va a ti.
La cima es para echar un rato, porque tienes vistas panorámicas de todo el entorno.






